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A MIS QUERIDAS HIJAS (Fiorella y Gabriela)
Os quisiera proteger de quién se dirá vuestra amiga,
de la calificación injusta de vuestro profesorado,
de la lluvia, justo el día de esa tan esperada salida,
de que entreguéis el corazón, al hombre equivocado.
Os quisiera proteger de la maldad del ser humano,
y de los golpes traicioneros y bajos de la vida.
Cuando ésta, os haga sufrir y venga mala la mano,
renaced de vuestras cenizas, no os deis por vencidas.
Os quisiera proteger del calor y el intenso frío,
de las decepciones y disgustos que os hagan sufrir,
y de las piedras que pondrán en vuestro camino;
no obstante, os abro la puerta, para que podáis vivir.
Os pido perdón, por mis errores sin voluntad,
por mi mal carácter a veces y por mis exigencias,
por imponer mis criterios contra toda verdad,
y por vuestra educación, siguiendo mis creencias.
Os pido perdón, por querer influir en vuestro futuro,
olvidando que no sois mi segunda oportunidad.
Gracias por demostrarme aunque me pareciera duro,
que ninguna expectativa, alcanza vuestra realidad.
Gracias por ser idénticas a como os había soñado,
y a la vez únicas, diferentes, con espíritu profundo;
y por las cartitas, que en mi cajón he encontrado
con la leyenda: “eres el mejor papá del mundo”.
Jamás ninguna sinfonía, sonará mejor a mis oídos
que vuestras palabras, cargadas de amor y ternura.
Gracias por el brillo de vuestros ojos encendidos,
que me guían en la inmensidad de la noche oscura.
Recordad, que el poseer algún talento especial
no depende de vosotras, de nosotros tampoco;
iríamos a buscarlo al cielo o al fondo del mar,
pero aunque lo tengáis, todo sacrificio es poco.
Sin esfuerzo, sacrificio y perseverancia,
el talento se desvanece en ilusiones perdidas;
sólo aquel que lucha y tiene constancia,
llega, al fin, a las metas deseadas y prometidas.
Deseo que sepáis, que las mejores cosas de la vida
no tienen precio, pero sí un incalculable valor;
los atardeceres misteriosos, en una playa perdida,
unas gotas de rocío en una rosa, la palabra perdón.
Las manitas de un bebé, apretando las vuestras,
la verdadera amistad, la solidaridad y la democracia,
la lucha por aquellas causas, justas y honestas,
la alegría del Floppy cuando volvéis, la palabra gracias.
Deseo que nunca crezcáis del todo, y en vuestra alma
guardéis la ingenuidad de creer que, a veces,
el mundo puede ser mágico; que mantengáis la calma,
sabiendo que hay días, que amanece dos veces.
Deseo que encontréis el amor profundo, y la ternura
de un hombre íntegro, y que lo gocéis toda la vida;
pero que experimentéis, aunque sea una vez, la locura
y el desenfreno arrollador, de una pasión encendida.
Que no os convenzan de que todo desilusiona,
seguid con vuestros ojos un velero en el mar,
descubrid el placer de la lectura que emociona,
y el sentimiento de la poesía que hace vibrar.
Deseo que, ante todo, seáis siempre muy felices,
que viváis siempre, vuestra propia vida en libertad;
que no os abandone, la luz del sol y sus matices,
y que mamá y yo, podamos vivir vuestra felicidad.
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